Casi veinte años de la desaparición de dos niños soldados y el Estado paraguayo no termina de cerrar sus compromisos

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Hoy, durante una reunión de trabajo y en presencia de las madres de los niños desaparecidos, la CIDH instó al Estado a: la búsqueda y localización de los cuerpos comprometiendo al Ministerio de Justicia y a que el Ministerio de Salud, en coordinación con las madres y los representantes de las mismas, cumpla con la medida de atención integral de la salud.
Las madres de los niños soldados Ña Zulma, Ña Lula, la abogada Natalia Rodríguez y la abogada Fabiola Peralta, de la Dirección de DD.HH. del MSPyBS

La reunión se realizó en el salón Asunción del Hotel Guaraní, entre el Serpaj Py, el Centro por la Justicia Internacional (CEJIL-Argentina) y El Estado paraguayo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sobre el caso 12.330 “Marcelino Gómez Paredes y Cristhian Ariel Núñez”, niños soldados desaparecidos en el año 1998, cuando cumplían con el servicio militar obligatorio, SMO, En Lagerenza, Chaco paraguayo.

 

El Estado paraguayo quiso dar por cumplido y cerrado el caso, sin embargo, en la última reunión de trabajo en agosto del año pasado, se firmó un Acta de Entendimiento y las partes afectadas consideraron que aún faltan dos temas pendientes referentes a: medidas de justicia y medida de salud.
En cuando a salud. El Estado se comprometió a impulsar, con las autoridades del área de la zona (Caaguazú), las medidas necesarias para que las dos madres de las víctimas puedan obtener los tratamientos que requieren para su salud integral. En cuanto a la medida de justicia, el Estado debió explorar la posibilidad de intervención del equipo nacional de búsqueda y localización de personas detenidas y desaparecidas en el periodo 1954 -1989, con el objeto de esclarecer las circunstancias de la desaparición de las víctimas.

El representante del Estado paraguayo, Marcelo Scappini, Director de DD.HH. del Ministerio de Relaciones Exteriores, mencionó que el Ministerio de Justicia realizó las gestiones de conversar con el equipo nacional de búsqueda y localización de víctimas, que el equipo tiene la predisposición de colaborar en este caso y que cuando se tenga la instancia de coordinación, se pondrán a trabajar.

Estuvieron presentes Pablo Vanuchi, del Comisionado de Derechos Humanos de la CIDH y las señoras Deogracia Lugo (Ña Lula) y Zulma Paredes, madres de los niños soldados desaparecidos.

La representante del Ministerio de Salud Pública dijo que existe la voluntad de satisfacer el cumplimiento de asistencia integral de la salud, pero que en la ciudad de Caaguazú -donde viven las madres- no existe la infraestructura para atender las afecciones médicas que hoy padecen las mujeres, que siempre está abierto el canal de interlocución a través de la dirección de DD.HH. del ministerio.

Las madres
Doña Zulma y doña Lula destacaron la predisposición para continuar con el caso, que aplauden la posibilidad de que el equipo nacional de búsqueda pueda trabajar para saber dónde están, aunque sea los huesos de sus hijos. “Mucho ya sufrimos, son 18 años sin saber la verdad e ir tras la búsqueda de justicia”

Agregaron, además, que todas las dolencias que hoy padecen son consecuencia de la lucha por esclarecer el caso de sus hijos y que si bien hay hospitales en Caaguazú deben recurrir a hospitales privados ya que el público carece de maquinarias, medicamentos y especializaciones para las enfermedades padecen y que la pensión graciable que reciben, en un 70% se diluye en consultas, medicamentos y estudios especializados.

El Comisionado Vanuchi cerró la reunión y expresó su solidaridad con las madres. “Siempre hay que pensar que en la casa de un familiar de desaparecido, cuando se abre una puerta o el viento abre las ventanas, se tiene la expectativa del regreso de la persona. El Estado debe garantizar la satisfacción plena de los intereses de las víctimas y poner los recaudos suficientes para la búsqueda de verdad y justicia”.

Antecedentes de caso Los niños soldados Cristhian Ariel Nunez y Marcelino Gómez Paredes, oriundos de Caaguazú, con solo 15 años fueron admitidos en para el SMO, cuando la edad reglamentaria para el mismo es de 18 años.
El 2 de febrero de 1998, en el destacamento “Patricio Colman”, en Lagerenza Chaco, estaban bajo el mando del entonces Subtte. Blas Vera. Ese día fueron tras la búsqueda de una vaca y nunca más se supo de los mencionados de los niños.

El caso fue denunciado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y admitido en el 2003. En noviembre del 2009, el Estado paraguayo reconoció su responsabilidad internacional en la desaparición forzada de los niños soldados.

El Estado paraguayo y los familiares firmaron un Acuerdo de Solución Amistosa, del cual varios puntos ya se cumplieron: pedido público de perdón, reparación económica, pensión graciable, conformación de Comisión de Verdad y Justicia, exhibición del documental de Niños Soldados en la Academia Militar. Para preservar la memoria de los niños soldados, dos calles en la ciudad de Caaguazú llevan sus nombres y se instaló una placa frente al destacamento militar de donde desaparecieron.

Sin embargo, el Estado paraguayo hasta la fecha aún no ha dado respuesta al punto TERCERO del Acuerdo de Solución con respecto a las “GARANTÍAS DE JUSTICIA”. Este punto obliga al Estado a: “Disponer de todas las medidas que estén a su alcance para investigar los hechos y sancionar a todos los responsables de las violaciones cometidas en perjuicio de los niños Marcelino Gómez Paredes y Cristian Ariel Núñez”.

 

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