El ruido de las escuelas al caer

0
316

“Se me cae una escuela todos los días”, afirmaba en marzo de este año el ministro de Educación, Enrique Riera, al tiempo de revelar que más de 250 escuelas en riesgo no cuentan con fondos para reparación.

Por Ramón Corvalán. Publicado en el Primer boletín del 2017 del Serpaj Py (Año 6 número 18).

Por su parte, el Reporte Temático del TERCE, Suficiencia, equidad y efectividad de la infraestructura escolar en América Latina (UNESCO-BID, 2017) señalaba: “La situación es, en cambio, dramáticamente opuesta en los países de Centroamérica (exceptuando Costa Rica) y en Paraguay donde los porcentajes de estudiantes que asisten a escuelas con muy pocas categorías de infraestructura con nivel suficiente son inaceptablemente altos”.

Pero las escuelas no sólo cayeron este año; durante el 2016 se registraron hechos similares en 10 departamentos.

¿Resulta casual esta distribución territorial de las escuelas que se caen? ¿Existen diferencias entre un departamento y otro? ¿Dónde más podrían también caer o repetirse el hecho?

Para avanzar hacia las respuestas, señalemos que Itapúa, Guairá, Misiones, Caaguazú, Cordillera y Central, son los departamentos que presentan una menor proporción de aulas en mal estado (1). “Por su parte, las zonas de ocupación reciente del este y norte de la región oriental (materializada por los departamentos de Alto Paraná, Caaguazú y San Pedro) cuentan con una elevada proporción de aulas en mal estado” (2) .

En principio, las escuelas caen independientemente de si los departamentos cuentan con menor o elevada proporción de aulas en mal estado. Pero en el caso de los departamentos con elevada proporción también cuentan con problemas a nivel del desempeño del sistema educativo (tasa de retención, tasa bruta de escolarización, tasa de repitencia, sobreedad, etc.).

En todo caso, la infraestructura fue la última en ceder en estos departamentos porque ya venían con derrumbes en los indicadores de desempeño del sistema.

Observemos ahora otros detalles:

Pero estos percibieron mayor proporción de recursos que otros distritos donde más del 20% o incluso el 30% de las aulas se hallan en mal estado.

En términos distritales, quienes tienen mayor necesidad de infraestructura son los siguientes:

Debe destacarse que Curuguaty y Concepción actualmente son ciudades que cobran impulso y con ello generan mayores demandas educativas.
Al incorporar la variable matriculación, se configura, a su vez, otro paisaje de demandas: los departamentos del interior geográfico de la región oriental concentran una cantidad importante de matriculados en los establecimientos educativos.

Por otro lado, “si excluimos las zonas metropolitanas de Asunción, Ciudad del Este y encarnación, los ‘espacios periféricos’ de la región oriental cuentan con una densidad menor de matriculación” pero sus distritos percibieron la mayor cantidad de recursos del FONACIDE para infraestructura educativa.

De esta forma, se registra la siguiente situación: muchos distritos perciben mayor cantidad de recursos a pesar de contar con menor proporción de matriculados por atender y menos aulas en mal estado por intervenir (Ñeembucú, Misiones, Amambay y Paraguarí este, Cordillera este e Itapúa oeste); el Chaco paraguayo, con su baja densidad poblacional y su ausencia relativa de servicios públicos, configura una zona que exige una intervención específica.

Hace una larga angustia que no están juntas
El panorama anterior posee una dimensión histórica; no es producto del azar ni un hecho reciente. Las escuelas no se derrumban de un día para otro… y menos un sistema educativo se configura como una acumulación de problemas sin resolver. Fueron varias décadas en las que el Estado nunca pudo adaptar su oferta educativa a la demanda de la población.

Y actualmente se añaden nuevas configuraciones de ocupación territorial: el este y el norte de la región oriental experimentan una nueva fase de consolidación económica y social y en el interior del país, nuevas formas de ocupar y utilizar, de transformar y de vivir los territorios, conducen a la conformación de una nueva estructura espacial.

De esta forma, los departamentos de San Pedro, Central, Paraguarí, Caaguazú, Alto Paraná e Itapúa concentran hoy alrededor del 60% del total de requerimientos. En todos ellos se registraron en el año 2016, derrumbes de escuelas.

La ley por su lado… las necesidades educativas por otro lado
A los anteriores problemas se le añade – también como problema – la misma ley del Fondo Nacional de Inversión y Desarrollo (FONACIDE). Esta herramienta tenía la intención de asegurar el destino de los recursos de la compensación por cesión de energía hidroeléctrica, a sectores de la institucionalidad pública cuyo rezago limitan el desarrollo económico y social; sin embargo, su criterio de asignación y distribución de fondos fue “la compensación a zonas afectadas por emprendimientos hidroeléctricos”.

Los mapas anteriores nos muestran que este criterio no responde al panorama de necesidades del sistema educativo porque dicho criterio resulta completamente ajeno a las características territoriales de dicho sistema. Incluso aunque existiera una eficiente gestión municipal de los recursos, la estructura inequitativa de asignación y distribución se reproducirá por ley.

¿A qué suenan las escuelas al caer?
Desde la perspectiva del derecho a la educación, la cuestión de la infraestructura responde al criterio de disponibilidad del referido derecho. Constituye una dimensión básica y mínima del derecho de tal forma que si se encuentra ausente o con los problemas que derivaron en los derrumbes de los establecimientos, estamos ante una grave violación del derecho a la educación.

Es por ello que ante la pregunta:

¿a qué suenan las escuelas al caer?, la respuesta posible dependerá de lo que incluyamos en eso que cae. Si sólo pensamos en el establecimiento, el ruido se reduce al propio de los materiales con los que se construyeron las escuelas pero si, además, incorporamos otras dimensiones del derecho a la educación (calidad, aceptabilidad, adaptabilidad, pertinencia, transparencia), en el ruido producido por las escuelas que caen pueden participan otros ruidos aún más preocupantes y que hace tiempo no caen en los escasos debates o reflexiones acerca del porvenir de la educación en Paraguay.

Sucede que aparentemente resulta tan rotundo el hecho del derrumbe de una escuela. Las imágenes del edificio colapsado encuentran sitios en las primeras planas de los diarios y embarcarse en la lógica del apuro que se instala para resolver el problema, deviene como la conducta más lógica y natural. Pero el ruido del derrumbe del sistema educativo no se escucha; lo esencial resulta inaudible y por lo tanto no hay palabras para nombrarlo.

El cambio de denominación del Ministerio de Educación que hoy cuenta con el agregado de Educación y Ciencias, ¿constituye efectivamente la respuesta adecuada para abordar el derrumbe?

(1) Luis Ortíz, Kevin Goetz, Luz Giménez. La infraestructura educativa y su financiamiento. Acerca de la distribución socio-espacial del FONACIDE, en La educación y su entorno. Sistema educativo y políticas públicas en Paraguay, Luis Ortíz (compilador). CADEP/ILAIPP/Instituto Desarrollo, Asunción, 2014.
(2) IDEM
Foto de portada: Emilce Ramirez ABC Color