Nuestras razones por el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujeres

0
125

Quienes integramos el Servicio Paz y Justicia, Paraguay, reconocemos que la educación en derechos humanos, en la cultura de paz y de la noviolencia activa, constituyen las fuentes básicas de nuestras luchas por la dignidad y desde ese lugar acercamos las razones que se encuentran en el caminar junto a las luchas de las mujeres:

Porque el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres nos sigue recordando que la dignidad aún no es de todas y todos porque existen modos de hacer, de ser, de pensar y de sentir definidos por el dominio, por la violencia, por la transformación de las diferencias en desigualdades.

Porque ante eso, las diversas luchas de las mujeres nos recuerdan que todos los seres humanos debemos tener los instrumentos, medios y condiciones necesarias para poder poner en práctica ‘procesos de lucha por la dignidad humana’.

Porque esas luchas nos explican que la dignidad humana precisa constantemente pisar tierra; ella no es una palabra vacía sino que se realiza en la obtención de un acceso igualitario a los bienes tanto materiales como inmateriales que se han ido consiguiendo precisamente en el constante proceso de lucha por la dignidad.

Porque esas luchas se encuentran siempre recuperando la política que nada tiene que ver con legitimar órdenes, prácticas y normas institucionales fundamentadas en una idea de poder que considera normal que un grupo de personas quede absolutamente bajo el control de otro grupo. Las luchas de las mujeres amplía el campo de lo político poniendo en el centro la discusión acerca de la división social, sexual, étnica y territorial de los haceres humanos.

Porque el ‘hasta que todas seamos libres’, nos recuerda la necesidad de superar esa concepción patriarcal de la política que jerarquiza desigualmente el acceso a los bienes necesarios para implementar nuestra capacidad de lucha por la dignidad, generando diferentes modos de violencia con las mujeres. La militarización de la sociedad, las instituciones, la cultura se deriva de este modo de pensar lo político; las luchas de las mujeres nos recuerdan en ese sentido que los diversos rostros de la guerra conforman la contracara de una apuesta profunda por la vida.

Porque las luchas de las mujeres realizan esa apuesta profunda por la vida y por ello hoy nos siguen recordando que aún es preciso desmontar la violencia estructural dirigida hacia las mujeres en todos los territorios, urbanos y rurales, particularmente en los territorios del Norte con derivaciones indignas en las vidas de niñas, adolescentes y mujeres; también persiste la deuda del acceso de las mujeres a la tierra en condiciones de igualdad; que ya no es tiempo de postergar la puesta en movimiento de una educación democrática fundada en los derechos humanos y una educación integral de la sexualidad que nos otorgue herramientas para abordar los altos índices de violencia sexual y embarazos forzosos de niñas y adolescentes; igualmente precisamos de una economía circular, no violenta, autoorganizada que incorpore efectivamente los aspectos de cuidado y que las políticas públicas y las instituciones muestren con sus planes, proyectos y programas que realmente tienen en cuenta las diferencias y las situaciones concretas de desigualdad. El derecho al poder de veto respecto a políticas específicas que afecten directamente a las condiciones de vida de las mujeres, debe ser un modo rotundo de ejercer la dignidad.

Que en este 25 de noviembre, renovemos nuestro compromiso con la Vida Digna, dejando que las luchas de las mujeres nos lleven por el camino que nos conduce a la dignidad, a la recuperación de nuestra potencia y nuestra capacidad de hacer juntas y juntos el mundo en que queremos vivir.