Julio, 29 de 2015
Quienes conformamos el Servicio Paz y Justicia, Paraguay, ante el nuevo escenario producido en el caso Curuguaty: 1. Expresamos nuestro agradecimiento y reconocimiento genuino a los abogados Guillermo Ferreiro y Vicente Morales por el comprometido trabajo de acompañamiento realizado para la defensa de los/as campesinos/as procesados/as en el caso Curuguaty. 2. Extendemos nuestra gratitud a todas las personas, grupos, organizaciones y observadores/as nacionales e internacionales dispuestos bajo esta causa de Marina Kue por su verdad y justicia, a quienes en general hacen parte de sus luchas sostener la pregunta: ¿Qué pasó en Curuguaty?. Cuando la única experiencia posible ofrecida por nuestro sistema de administración de justicia es su retorcida perversión, rechazar profundamente dicha propuesta se constituye en una expresión de rotunda afirmación de la vida y de la dignidad humana. 3. Reafirmamos nuestro compromiso con los principios de Verdad y Justicia y continuamos con la tarea vigilante de observadores del caso Curuguaty. El reconocimiento de la dignidad humana es el fundamento constitucional de la República del Paraguay; cualquier gesto que pretenda reemplazarlo por propuestas criminales fundadas en la impunidad, se encontrará siempre con nuestra voz firme y rotunda diciendo: NO. Los derechos humanos contienen núcleos innegociables que no son terrenos de acuerdos y/o negociaciones políticas. Perder esta perspectiva, contiene la potencialidad de producir una sociedad en el que ni los muertos encontrarán paz. 4. Recordamos que en el preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos, se afirma la responsabilidad del Estado de Derecho como garante y responsable principal para proteger y garantizar la vigencia de los derechos humanos a fin de liberar a las personas del temor y la miseria. Quienes redactaron la Declaración consideraron esta responsabilidad como indispensable “a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Deseamos que quienes hoy administran el sistema justicia en nuestro país, estimen serenamente las derivaciones de negarse a dicha responsabilidad. 5. Vale por tanto, reiterar una vez más nuestra firme convicción de que no hay caminos para la Paz, siendo la misma Paz el camino, a la par de que la Justicia constituye uno de los pilares irrenunciables.