Agosto, 13 de 2014
"Parece que fuera ciencia ficción, pero es real" comentó Carlos Vicente, miembro de la organización internacional GRAIN quien dio una conferencia virtual a las y los participantes del seminario “Agronegocio en el Cono Sur, resistencias y alternativas”. Dijo que si de por sí la ley existente es negativa para la vida, las modificaciones que plantean la hacen peor.
En Argentina están resistiendo a la ley de semillas que existe desde 1973 y a la que desde el 2003 intentan incorporar modificaciones. La ley y lo que plantea la modificación es la imposición de derechos de propiedad intelectual sobre la producción de semillas además del control tecnológico.
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El seminario es organizado por la agencia alemana Rosa Luxemburgo junto con Base Investigaciones Sociales (BASE IS) y Servicio Paz y Justicia Paraguay (Serpaj-Py)[/caption]
“Es patentar propiedad sobre las semillas y la vida. Además limita el derecho de que agricultores puedan guardar semillas, les obliga a estar inscriptos en un registro para poder acopiarlas. Cualquier agricultor debe tener la libertad y el derecho de guardar semillas”, dijo Carlos.
Carlos recordó el modo en que la soja transgénica ingresó y se impuso en 1996, al igual que en Paraguay y Brasil. Entre 1996 y 2003 empieza a entrar la soja transgénica de contrabando y para cuando ya estaba extendido su cultivo se procede a legalizarla sin cumplir con requisitos y procedimientos obligados”.
En cuanto a la citada ley que les afecta, Lograron acceder al borrador de la propuesta de modificación y desde el 2012, cuando Cristina Kirchner anuncia conversaciones con Monsanto, la propuesta de modificación y la anuencia de la soja transgénica RR2, resistente al glifosato, impulsaron esfuerzos y lograron frenar el tratamiento de la ley. “Estamos en este proceso de resistencia”, afirmó.