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Junio, 6 de 2018

Es necesario recuperar el sentido del placer en el proceso educativo

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El Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos (PLANEDH) -una construcción participativa a lo largo de distintas administraciones- se encuentra en un escenario tirante de oportunidades y amenazas: recambio de autoridades, el planteamiento de una necesaria mirada crítica de la reforma educativa y un presidente electo que propone el Servicio Militar Obligatorio (SMO) como respuesta a problemas sociales.

(Este material es producto de una conversación con Diana Serafini, del equipo de educación del Serpaj Paraguay, con quien compartimos reflexiones sobre algunos puntos que hacen a la educación en el país.)
En cualquier contexto, pero más aún en este donde las desigualdades sociales se ven de manera tan pronunciada, una respuesta como la del SMO a los problemas de pobreza y exclusión implica intentar remendar un error de base y no plantear líneas de acción que realmente busquen la transformación de lo que se debe transformar para que la vida en sociedad funcione mejor. Es como un paliativo de un síntoma y -para colmo- ¡qué paliativo! Es dar una respuesta patriarcal en una sociedad que desesperadamente necesita construir igualdad y no profundizar los esquemas jerárquicos y militarizados sustentados en el autoritarismo. El SMO como propuesta a problemas sociales que involucran a la juventud Entendiendo que los derechos humanos deberían ser el centro de las políticas públicas, se reconoce que el Estado tiene la obligación de garantizarlos a todas las personas. Entonces, concebir el SMO como una respuesta a una problemática social -la de mujeres cabezas de familia madres solas que deben mantener a sus hijos y que viven en la pobreza, por ejemplo-, implica desconocer ese enfoque. El que existan adolescentes o jóvenes que no tienen garantizados sus derechos a la educación, a la vivienda, a la alimentación, a la recreación, significa que no hay políticas públicas con esa orientación, que no existe el concepto de políticas públicas o que las existentes no están dando respuesta a estas problemáticas.
Esa educación debe posibilitar la creatividad, el despliegue del ser, de la dimensión humana, de las potencialidades de lo que las y los jóvenes quieren hacer.
Una medida que implica coerción para solucionar un problema básico de incumplimiento de derechos, no es una respuesta razonable; es sacarse la responsabilidad como Estado de cumplir el rol que debe: organizar la vida de tal manera que todas las personas puedan vivir bien, tener sus necesidades básicas satisfechas y poder desplegarse como seres humanos. En suma: que puedan gozar de sus derechos. Cómo es la escuela hoy y cómo debería ser La educación que necesitan las y los jóvenes debe provenir de un proceso educativo en el que dé gusto, en el que sientan que aprenden, que son actores y que les sirve para algo. Una educación que responda a las necesidades y realidades de las y los jóvenes tendría que promover que sean protagonistas y reconocidos como tales; debería orientarse a propiciar, promover y valorar la participación, la autonomía, la toma de decisiones; todos estos son aspectos bastantes lejanos de lo que en general hoy la escuela secundaria ofrece. Si miramos la escuela hoy, vemos aún realidades como la exigencia de la memorización, la práctica de “llenar horas” o de cumplir con el currículum, sin importar si los chicos aprenden o no. Un ejemplo es el modo en que se enseña educación cívica que más que una cuestión de libros, formal y memorista, debería ser una vivencia desde la vida cotidiana en el aula. De ese modo no se está propiciando ni la participación, ni la reflexión crítica, ni el protagonismo de los jóvenes en su propio proceso educativo que es lo que tiene que hacer una educación sustentada en derechos humanos. No podemos pensar en un solo modelo de educación para todos los jóvenes Lo primero que debemos reconocer cuando pensamos en la educación que se necesita en el país, es contemplar la diversidad de las personas que van a ser parte de esos procesos educativos. No es lo mismo ser joven en Arroyito que en Asunción, no es lo mismo ser mujer joven en Hugua Ñandu que en Encarnación. Una educación en derechos humanos (EDH) es la respuesta, lo cual no significa enseñar qué es un derecho humano, sino concebirla como tal y que debe ser garantizada a todas las personas a lo largo de toda la vida. Debemos hacernos las preguntas ¿qué significa que una joven de Arroyito, de 16 años tenga garantizado su derecho a la educación? ¿De qué manera debe ser la educación de una chica de 14 años en Hugua Ñandu o en Horqueta que realmente propicie la apertura a otros derechos?
La garantía del derecho a la educación es una puerta para todos los demás derechos
Cuando un joven dice: “La educación es una mierda porque no te enseña a desarrollar tus talentos”, ¿Qué hay detrás de esa frase? Está la queja, el S.O.S. de que la propuesta educativa que reciben no responde a su realidad, a sus necesidades y –sobre todo y tal vez lo más grave-a desplegar las posibilidades que tendrían esos y esas jóvenes si fuera una educación pertinente, cuya base, orientación y horizonte son los derechos humanos. La expectativa con respecto al PLANEDH La posibilidad de inserción del PLANEDH en el sistema educativo es que quienes asuman el ministerio reconozcan el camino andado de varios años, con distintos gobiernos, y ministros y ministras; y que es valorado por los propios equipos internos del MEC. La expectativa es que pueda tener acogida desde las nuevas autoridades del ministerio. Si realmente se pone el foco –como se dice en los discursos- en que la educación es un derecho humano, es imposible no pensar en una EDH. Asumirla como política pública en educación, evidenciará compromiso de las autoridades en construir la posibilidad de que las personas accedan a sus derechos, y sobre todo, en promover la construcción de una cultura de derechos humanos y de convivencia respetuosa, tolerante y solidaria. --------------------------------- Investigaciones del Serpaj para descarga relacionadas al tema: Relaciones entre Autoritarismo y Educación en el Paraguay 1968-2012. Volumen I Relaciones entre Autoritarismo y Educación en el Paraguay 1869-2012. Volumen II Relaciones entre Autoritarismo y Educación en el Paraguay 1869-2012. Volumen III  

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Una organización de DD.HH. que nace como propuesta de trabajo por la paz, contra la injusticia social desde la no-violencia activa.

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