Junio, 28 de 2019
Sucede con cada lluvia grande. La ropa no se seca, el olor a humedad no se va y ningún ventilador o perfume es capaz de mitigarlo. Encima al salir a la calle, los raudales no distinguen marca de zapatos. Pero a pesar de que todas las personas que habitamos Asunción, y el territorio nacional en general, sufrimos las lluvias y las inundaciones, ¿por qué cuesta tanto sentir empatía por quienes viven en la zona costera de la ciudad? Los Bañados de Asunción no son los únicos sitios que se inundan por las crecidas, en las épocas de lluvias constantes. Toda la capital, por ejemplo, se sumerge y no solo en las aguas, sino también en el silencio. En el pasado mes de mayo fuimos víctimas de grandes raudales, que llevaron todo a su paso, tanto en Villa Morra como en la Chacarita. Con cada lluvia, el nuevo centro económico y financiero de la ciudad, la zona del World Trade Center, se convierte en una riada de aguas negras, por falta de desagües adecuados. Las inundaciones no son nuevas, pero según la ingeniera Mercedes Canese, el problema es que en estos últimos años la urbanización creció -y seguirá creciendo-, lo que genera una menor filtración del agua, lo cual vuelve más lento el proceso del desagüe en toda la ciudad. La cobertura del sistema de desagües pluviales, la mayoría con canales cerrados, solo cubre el 25% de las cuencas. La Municipalidad de Asunción está proyectando aumentar la cobertura al 75%, sin embargo, por cuestiones de presupuesto, la propuesta aún no avanza. “Si analizamos desde el punto de vista de las cuencas, vemos que hay más problemas en el Bañado Norte, ya que todas desembocan allí. Se ha creado una barrera para el paso natural del agua que es la Avenida Costanera”, explica la ingeniera, agregando que la Costanera fue construida más bien como una obra vial y turística/paisajística, sin tener en cuenta su impacto social y urbanístico, con el resultado de que el drenaje de las aguas es aún más lento que antes, afectando todos los canales que desembocan en el Río Paraguay. La Defensa Costera es el proyecto en el cual trabajó Mercedes Canese junto a Ricardo Canese para la Coordinadora General de Organizaciones Sociales y Comunitarias de los Bañados de Asunción, Cobañados. La Costanera es el elemento principal, y ya está construida. Lo que aún falta es construir las compuertas, instalar motobombas y colocar las canalizaciones para contar con este sistema que contribuirá a que los drenar con rapidez los desagües pluviales existentes, y por construir. De interés para todas las personas, sin importar el barrio donde se viva Durante las crecidas, las y los ciudadanos del Bañado deben buscar refugio en espacios públicos de la ciudad, lo que muchas veces genera fricción con quienes viven en los alrededores y trabajan o estudian en Asunción. Con la Defensa Costera ya no habría necesidad de construir refugios, porque los Bañados ya no se inundarán: Otro motivo importante para apoyar a la Defensa Costera. Pero hay otros beneficios adicionales, importantes, como el ahorro de dinero de las y los contribuyentes: “La Municipalidad de Asunción calcula que en cada inundación donde se superan los 7 metros, se gastan 35 millones de dólares. Entonces si nosotros seguimos así sin hacer nada o con un proyecto que no resuelve el problema de la mayoría, nuestro municipio va a seguir gastando en las inundaciones, en vez de que ese dinero se invierta en otras cosas mejores para toda la sociedad”, menciona Canese. Para la ingeniera, integrar la ciudad también es una acción de interés público. “Qué bueno sería que los hijos e hijas de los asuncenos puedan seguir viviendo en Asunción y no tengan que migrar. Para eso, es necesario que ganemos terrenos no inundables que se pueden ir integrando a la ciudad. Mientras más nos integremos, vamos a tener una capital con más posibilidades de desarrollo”.