Casi 8 millones de hectáreas de las mejores tierras fueron apropiadas ilegalmente durante la dictadura de Alfredo Stroessner, y aún no han sido recuperadas para su legítimo fin: la reforma agraria. La Federación Nacional Campesina (FNC), la Organización de la Lucha por la Tierra (OLT) y la Coordinadora Nacional de Mujeres Campesinas e Indígenas (CONAMURI) lanzaron una campaña de comunicación para denunciar la falta de voluntad política en la recuperación de las tierras malhabidas y cómo el acaparamiento de la tierra nos perjudica a todos.
De izquierda a derecha, Marta Figueredo, de la OLT; Alicia Álvarez, de CONAMURI; Teodolina Villalba, de la FNC; y DiosnelSachelaridi, de la OLT.
“Tierras malhabidas, la pagamos todos” es una campaña que busca exigir un proceso transparente de expropiación de las tierras paraguayas concedidas ilegítimamente durante la dictadura. Se trata de una reivindicación histórica del campesinado y los pueblos indígenas que fueron expulsados de sus hogares ancestrales durante el régimen de Stroessner que, según un informe de la Comisión de Verdad y Justicia, suman unas 8 millones de hectáreas aún pendientes de recuperar.
“El pueblo es el que paga las consecuencias de las tierras malhabidas con la pérdida de oportunidades, de la producción, de calidad de vida para miles de campesinos y campesinas, con la pérdida de precios justos para todas las familias del país que desean llevar alimentos sanos a su hogar”, explicó durante el lanzamiento de la campaña Diosnel Sachelaridi, de la OLT.
¿Por qué son tierras malhabidas?
La sopa ex paraguaya
Esta relación directa entre el acaparamiento de las tierras y la pérdida de soberanía alimentaria la resolvieron a través de una nueva receta: la “Sopa ex paraguaya”, un concepto con el cual esta campaña busca sensibilizar a la ciudadanía urbana, a la que le cuesta vincularse con la realidad campesina. La lógica es simple: La sopa paraguaya hoy se elabora con muchos ingredientes extranjeros, lo que genera una suba de precios para todos los consumidores. ¿Por qué sucede esto? Ante la falta de tierras, cada vez menos alimentos son producidos por pequeños productores, lo que genera escasez y mayores precios, desempleo rural y dependencia alimentaria. Y las millones de hectáreas de tierras malhabidas podrían ser usadas para la producción de alimentos que beneficiarían a miles de campesinos y llevarían alimentos a mejores precios para el consumidor final. Una medida que generaría trabajo a miles de personas. “Siempre reclamamos la distribución de tierras a los que no la tienen. Si son repartidas y se les da seguimiento se va a dar un paso hacia la Reforma Agraria. Esto es de interés Nacional, para el desarrollo de nuestro país”, comentó Teodolina Villalba, de la FNC.
Para más información sobre la campaña, para conocer cuáles son las tierras en litigio y firmar una petición pública, se puede ingresar a la web oficial de la campaña: www.tierrasmalhabidas.com.py