Agosto, 14 de 2013
A pocas horas del traspaso presidencial y el juramento de las nuevas autoridades, quienes formamos parte del Servicio Paz y Justicia, Paraguay, organización identificada con la promoción y defensa de los Derechos Humanos, manifestamos que: - Seguimos con los mismos principios que nos llevaron a condenar el golpe parlamentario del 22 de junio del 2012, brutal acontecimiento que “hizo trizas el Contrato Social” encarnado en la Constitución Nacional; esos mismos principios nos llevaron a hacer público nuestro posicionamiento en cuanto a desconocer al gobierno surgido del violento quiebre. - Apelamos a esa memoria tan indignada como resistente para recordar a las nuevas autoridades que los Derechos Humanos no son cosas que están “entre comillas” sino que los mismos constituyen el horizonte ético de la Democracia. - Recordamos también que la Constitución Nacional de 1992 sigue vigente y que en ella se reconoce que aquello que fundamenta al Estado, a la República y a la forma de gobierno adoptada, es el reconocimiento de la Dignidad Humana (Artículo 1); la propiedad privada se garantiza (Artículo 109) pero no es un absoluto que, incluso, puede avasallar a la dignidad humana impunemente. - Por ello asumimos todo aquello que implica la pregunta acerca de qué pasó en Curuguaty. La pregunta sigue abierta y las vacilaciones inquietantes de la justicia hasta ahora no hicieron sino volver más densas las sombras del crimen. - Recordamos igualmente la persistencia de un modelo de desarrollo, deliberadamente impulsado desde el Estado, que hasta ahora persiste en la destrucción de la cultura productiva campesina y que avanza desplazando a poblaciones y comunidades rurales. La violación combinada de los derechos humanos constituye su marca y la impunidad acompaña su ritmo. - Estos hechos dibujan el panorama de desafíos desplegado ante las nuevas autoridades; esperamos por tanto que sus decisiones expresen lo que distingue al horizonte ético de la democracia, esto es: la garantía, el respeto y la promoción de los Derechos Humanos. La oferta de garantía a la propiedad privada y a las inversiones extranjeras no necesariamente suele reconocer dicho horizonte ético; la subordinación de la dignidad humana a intereses sectoriales y/o corporativos suele ser más bien la norma. - Insistimos en la importancia de asumir a plenitud los principios democráticos contenidos en nuestra Carta Magna; no nos queda demasiado tiempo para responder con dignidad a nuestros muertos, desaparecidos y desaparecidas, víctimas humilladas en tiempos de dictadura y en tiempos democráticos. Nuestra convicción es que las sociedades donde la Vida florece en su diversidad, son las que se construyen mediante el ejercicio de la Libertad y la Justicia; la impunidad de las utopías criminales hasta pueden lograr buenos indicadores macroeconómicos, pero la fiesta de la Vida se apaga y se pervierte con injusticias en sus territorios. - Y porque nos siguen animando los principios y valores de una cultura de derechos humanos, siempre que los mismos resulten desconocidos y/ o violados, desde el Servicio Paz y Justicia Paraguay ofreceremos nuestro gesto firme de condena y constante denuncia.