Cuando un modelo no obtiene consenso y no goza de credibilidad, debe imponerse con la combinación de diversos factores; desde la caída de las dictaduras latinoamericanas se vienen imponiendo regímenes democráticos convenientes a los capitales privados trasnacionales, una democracia forjada y moldeada para sus intereses, de discurso engañoso y hasta perverso. (Por Abel Irala) No obstante los movimientos sociales fueron quienes empezaron a develar los contra sentidos de tal democracia, desde los movimientos y sus inciativas regionales, como foros, movilizaciones, protestas, revueltas; “se nombró al neoliberalismo, se bautizó al enemigo”. A mediados de los 90 una nueva resistencia se daba inicio, una resistencia anti neo liberal, que se extendería a lo largo del continente y tomando incluso un carácter mundial: “la creciente visibilidad política de diversos movimientos sociales en América Latina como el MST en Brasil, la CONAIE en Ecuador, los cocaleros en Bolivia, los sindicatos antimenemistas y los primeros piqueteros en Argentina, el incipiente chavismo en Venezuela, etc. Esa oleada de movilizaciones antineoliberales desembocó en Seattle en el inicio del movimiento altermundista, agregando al anti-neoliberalismo una mirada crítica de alcance global” . Ante tal situación el poder entendió la importancia de neutralizar a los movimientos, este proceso de neutralización incluyó un replanteamiento en las formulaciones discursivas del modelo, para desarrollar un esquema que permitiera la subordinación y la cooptación de la fuerza popular al esquema del poder neo liberal. Los movimientos fueron incluidos como actores en campañas electoralistas, se dispusieron nuevas políticas de atención a las poblaciones empobrecidas (TMC ), hubo un traslado de las luchas callejeras hacia la esfera institucional y se aumentó el grado de represión y estigmatización contra aquellos sectores “insubordinados”. La dominación de un modelo en crisis y sin consenso era el objetivo principal de la neutralización de los movimientos, ya que “la pérdida de consenso no elimina la dominación hasta que no se construya una alternativa” ; el segundo objetivo era pasar a transformar las relaciones de poder y concentrar monopolios relacionados a la tierra y las exportaciones del agronegocio como nueva faz del modelo neo liberal. Para asentar las bases de una hegemonía conservadora o una democracia conservadora, se impulsa desde los Estados una especie de trilogía compuesta por: Militarización – Electoralismo – Neoliberalismo. Esto implica necesariamente una reactivación de urgencia de las protestas sociales, de la reorganización de los movimientos, de la combinación entre las luchas institucionales y extra institucionales, para ampliar un horizonte realmente democrático que no forma parte de la agenda del poder hegemónico y estar concientes de que el sistema esta dispuesto a utilizar lo que Emir Sader denomina los tres monopolios del neoliberalismo: