Cada 15 de mayo en todo el mundo se recuerda el Día internacional de la Objeción de Conciencia. Lo declaró en 1982 la Organización Internacional de Resistentes a la Guerra (IRG), en un contexto de aumento sostenido de las detenciones a personas que se oponían a participar o colaborar en conflictos bélicos, para poner el foco en un derecho fundamental, consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión". La objeción de conciencia se fundamenta en la libertad de las personas y en ese marco el Estado no puede obligar a nadie a colaborar con lo que uno esté en desacuerdo. Las razones para la objeción pueden ser éticas, religiosas o de cualquier índole. Cualquiera sea el caso, la objeción de conciencia es un derecho y debe ejercerse sin justificación alguna.

Actualmente en la Región se vuelve a reivindicar los valores militaristas. En Argentina, el gobierno de Mauricio Macri vuelve a ofertar el servicio militar "para quitar de la pobreza" a la gente y “como estrategia de combate a la vagancia" desconociendo el trabajo de años para remover los estereotipos hacia los sectores y colectivos históricamente discriminados. En Brasil, con el proceso de juicio político a la presidenta Dilma Rousseff, sectores conservadores hicieron sendos llamados a las Fuerzas Armadas.
En Paraguay, el presidente Horacio Cartes cuenta con la discrecionalidad del uso de las Fuerzas Armadas en la seguridad interna, atribuciones que la Constitución Nacional no les otorga[1]. Se encuentran ahora militarizados 3 departamentos del país: Concepción, San Pedro y Amambay; los 2 primeros de históricas luchas campesinas por el territorio. La población se encuentra en un contexto de escalada de violencia donde la mafia y grupos armados legales e ilegales controlan sus vidas y territorios. También se encuentran en medio de la persecución, criminalización y violencia hacia sus líderes por luchar por la tierra y sus derechos humanos.
En el medio de estos duros escenarios, objetores y objetoras de conciencia mantienen en movimiento el antimilitarismo. El lanzamiento de la revista “Rompiendo Filas”, de la Red Antimilitarista de América Latina y el Caribe (RAMALC) vuelve a instalar información y conocimiento para reflexionar acerca de la realidad que envuelve el militarismo en América Latina. En términos de recientes avances, es de suma importancia reconocer el trabajo de objetores de conciencia de toda Colombia, quienes pudieron romper barreras que contaban para el disfrute de derechos humanos como la educación y el trabajo. Objetores colombianos hoy pueden recibir sus títulos y trabajar sin necesitad de una libreta militar.
En Paraguay
El ejercicio al derecho a la objeción de conciencia está garantizado en el artículo 37 de nuestra Constitución Nacional. Actualmente, existen más de 150.000 objetores de conciencia, cantidad que aumenta cada año. No obstante, todavía existen barreras para el ejercicio de este derecho fundamentado en la libertad de las personas: Los jóvenes sólo pueden declararse objetores completando un formulario en la Dirección de Objeción de Conciencia de la Defensoría del Pueblo, en Asunción, o en algunas dependencias en cabeceras departamentales, lo cual impide el ejercicio de este derecho a muchos jóvenes en todo el territorio nacional. Aquellos que sí acceden al formulario deben, en el punto 13, justificar su objeción, hecho que vulnera el artículo 24 de la Constitución Nacional, que señala que nadie puede ser indagado a causa de su creencia o ideología.
En nuestro país siguen en movimiento diversas acciones para crear conciencia política respecto a la violencia estructural que se vive en el país. En el intento de brindar herramientas para pensar desde la paz, desde la noviolencia y el respeto a los derechos humanos existen iniciativas como las de Caracolito, un grupo de afinidad antimilitarista y feminista, que viene desarrollando talleres de acción directa noviolenta en Asunción y localidades del departamento Central. El SERPAJ PY se encuentra realizando talleres de noviolencia activa en el Norte del País en los departamentos de San Pedro y Concepción, con jóvenes que forman parte de organizaciones locales, campesinas, estudiantiles y religiosas.
En noviembre de este año, Paraguay será sede del Tercer Encuentro de la RAMALC, en la que las organizaciones Caracolito, el Movimiento de Objeción de Conciencia y el SERPAJ Py son miembros y estarán abocados a hacer posible una agenda antimilitarista.
[1] A través de la Ley N° 5.036/13, que modifica la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, y el Decreto reglamentario 103/13.