Agosto, 15 de 2018
En los últimos años el debate sobre la educación en Paraguay ocupó los primeros lugares de la agenda política nacional. Esto principalmente debido a acciones protagónicas de estudiantes y docentes que hicieron público los fracasos de nuestra actual educación. Hoy parece haber un gran consenso en los distintos sectores sociales del país sobre la urgencia de construir un sistema educativo diferente al actual, y eso lo vemos en cada expresión de estudiantes, docentes, expertos, empresarios, parlamentarios y hasta del actual ministro de Educación, que se comprometió a promover la realización de un congreso nacional para hablar sobre el tema. Lo alentador es que este consenso no queda solo en discursos vacíos, sino se expresa a través de propuestas sistematizadas de parte de al menos tres sectores sociales: la Organización de Trabajadores de la Educación-Sindicato Nacional (OTEP-SN), la institución Juntos por la Educación y un grupo de expertos de varias áreas de la educación articulados en el Proyecto Acción-Educación, entorno a la Revista Acción de los Jesuitas del Paraguay. Descargar Accion MAYO 2018 Educación A grandes rasgos, coinciden en que el actual sistema educativo está agotado, que uno nuevo será posible a partir de una evaluación profunda y a partir la participación de la mayor cantidad de sectores sociales en el nuevo diseño, y que para tener una nueva gestión de la educación hacen falta varios cambios en la organización, formación o disposiciones legales. Una transformación del sistema educativo vendrá solamente a partir de una concepción más completa de lo que entendemos por educación, una educación que va más allá de la escuela, y que sugiera por eso una nueva organización de todos sus aspectos nacionales. Señalemos que llevamos más de cuatro décadas de expansión educativa uniforme a nivel mundial que ha abarcado todos los niveles del sistema educativo; existe un modo básicamente uniforme de pensar lo educativo con sus instituciones, sus formas de evaluar, sus modos de formación… que no necesariamente se corresponde con el enfoque de derechos. Es por esta razón que para el Serpaj Paraguay, como paso previo al análisis puntual de la Reforma Educativa, precisamos debatir qué supone garantizar el derecho a la educación. Un punto de partida, conforme al cuerpo normativo vigente, es el siguiente: el derecho humano a la educación se hace efectivo si los Estados son capaces de garantizar no sólo el acceso a una buena educación, sino también que el proceso de enseñanza y aprendizaje se realice en un ámbito en el cual están garantizados y tienen plena vigencia todos los derechos de los diferentes actores de la comunidad educativa. Desde esta perspectiva, el Serpaj,Paraguay apuesta a la implementación del Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos (Planedh), propuesta que asume claramente dos directrices medulares: la educación como derecho humano y la educación en derechos humanos como forma en que se realiza dicho derecho. Actualmente existe un “Acuerdo de Servicios de Asesoría Reembolsables entre el Ministerio de Hacienda y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento” con el objeto de “suministrar apoyo técnico y asesoramiento para la preparación del Plan Nacional para la Transformación del Sector Educativo”. Parte del asesoramiento técnico previsto implica la realización de Congresos Nacionales, Foros Regionales y Mesas de Trabajo Temáticas. Recordemos que el BIRF es el mayor banco de desarrollo del mundo y apoya la misión del grupo Banco Mundial. Por otro lado, nuestro país se ha comprometido recientemente en Cochabamba en el establecimiento de una hoja de ruta para encaminar el sistema educativo en función a la meta 4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Esta meta apunta a “garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos”. A su vez, esta meta dispone de una serie de indicadores que permitirán monitorear su implementación. Este es el marco actual en que se ubica las posibilidades de llevar adelante con autonomía la tarea de pensar la educación en nuestro país. El desafío consiste en sostener el proceso desde la perspectiva de derechos y profundizar sus alcances. Retomar, por ejemplo, el Plan Nacional de Derechos Humanos y confrontarlo con nuestra realidad a fin de conectarlo con la situación del derecho a la educación. No olvidemos que un Estado que asume el compromiso de constituirse en garante del pleno ejercicio de los derechos de sus ciudadanos y ciudadanas es un Estado que se rediseña; obviar este desafío puede derivar en reiterar las mismas acciones que fueron desmontando progresivamente nuestro sistema educativo como institución garante de un derecho humano. Afortunadamente distintos sectores de nuestro país hoy se disponen a la tarea de debatir la educación. Complejo desafío que debe desanudar elementos de una cultura autoritaria, conservadora que a su vez se intersecta con intereses derivados de la lógica del mercado que posee particular incidencia en la dinámica del Estado. Multiplicar los espacios y los colectivos de discusión y de incidencia para que la educación sea asumida como un derecho humano constituye por ello un ineludible compromiso.
La foto que acompaña a esta entrada corresponde a la imagente de portada de la Revista Acción en su edición de mayo 2018 mencionada en este material.Lecturas sugeridas