Recuerdo que de chico me decían que los seremos humanos estamos para vencer a la fuerza de la naturaleza, para domesticar a los animales. En San Pedro, donde crecí, lo hice creyendo que el monte era una problema y que el avance de la civilización significaba muchas hectáreas de rosados , usados para cultivar soja, alimentar al ganado o simplemente para limpiar. Creo que de esta manera se fue legitimando en el imaginario colectivo que seres humanos y naturaleza en estado puro, o como diríamos hoy, en estado de conservación, son irreconciliables. Es decir, donde viven los seres humanos no debe haber preservación de la naturaleza. (Por Juan Martens - abogado)
(Artículo Publicado en el Boletín especial sobre el Bañado)En los últimos años se ha pretendido superar este paradigma, principalmente desde la irrupción del derecho ambiental y temas como el calentamiento global o la divulgación masiva de la existencia de especies en vías de extensión, aunque esto no significa que antes no haya habido.
Sin embargo, las actitudes, comportamientos y decisiones de las instituciones y personas nos enfrenta a la triste realidad que aún hoy se piensa y actúa con la idea de que donde viven los seres humanos no puede haber naturaleza, o al menos, esa es la idea que tienen los encargados del Proyecto de la Franja Costera, en Asunción, a juzgar por sus decisiones.
Así mismo, y acorde a este paradigma desfasado y anticonstitucional, los ejecutores del proyecto no conciben la posibilidad de que los actuales habitantes del Bañado Norte, que ocupan la zona que fue declarada como Reserva, sigan viviendo en ella cuando eso es absolutamente posible.
Es absolutamente posible desde el punto de vista constitucional, legal y existen experiencias internacionales que demuestran que la co-existencia de seres humanos y recursos naturales en estado de conservación, en el mundo moderno, también es factible, viable y sostenible.
Por este motivo, los encargados del proyecto deben prever entre las opciones de reconversión de la zona la posibilidad que quienes quieran seguir viviendo en sus hogares, dentro de la Reserva, lo sigan haciendo.
En estos casos, la tarea debe ser la de fomentar la conciencia de preservación y convivencia armónica con el medio, en cumplimiento de los principios del derecho ambiental y la Constitución Nacional, pues la República del Paraguay se constituyó en Estado Social de Derecho, que adopta como su gobierno la democracia fundada en el reconocimiento de la dignidad humana.
La dignidad de los históricos pobladores y pobladoras del Bañado Norte pasa también por la preservación de sus hogares, en el mismo lugar donde nacieron, crecieron y se desarrollaron como ciudadanos paraguayos y paraguayas.