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Julio, 15 de 2014

Un docente autoritario puede estar capacitado en DD.HH. pero no tener formación humana para entender lo que eso significa

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Un docente autoritario puede estar capacitado en DD.HH. pero no tener formación humana para entender lo que eso significa

Diana Serafini (*) es comunicadora social y educadora, docente universitaria. Conversamos con ella acerca de la Educación en Derechos Humanos que no es lo mismo que derecho a la educación. Le consultamos cómo piensa que debe ser una persona que siendo educador o educadora acredite que su pedagogía está marcada por el enfoque de los derechos humanos. “Tiene que ser una persona que necesariamente haya confrontado su vida y su práctica con los principios de los DD.HH.”. Educación en derechos humanos, ¿qué es? La educación en derechos humanos (EDDHH) como la educación en sí misma, es un proceso pedagógico que implica un conjunto de actividades y estrategias a través de las cuales se promueve la cultura de DD.HH. y la Cultura de Paz. La EDDHH tiene la misión de aportar a la generación de una sociedad que se inscriba a una cultura de DD.HH., eso quiere decir de respeto y exigibilidad. Implica una serie de estrategias y de cursos de acción que se podrían analizar desde cuatro ejes. Uno: El marco normativo vinculado a que los DD.HH. y EDDHH puedan desarrollarse. Un segundo eje que tiene que ver con todo lo vinculado con curriculum. Un tercer eje que tiene que ver con la formación docente y, por lo tanto, el cuarto eje derivado de eso son las prácticas educativas. O sea, desde esa perspectiva podemos analizar la EDDHH en la realidad y cómo se da en nuestro país. ¿La política educativa en Paraguay, tiene ese fundamento? Si hablamos de la política en términos de papeles o de formulación es una cosa, y si hablamos de práctica pedagógica es otra cosa. Lastimosamente tenemos que hacer esa distinción porque no siempre lo que está en el papel es lo que está en la práctica. Hay ciertos avances en los últimos cinco años pero estamos lejos todavía de decir que el sustento o el eje o un eje central de nuestra política educativa es la EDDHH. Tenemos un Plan Nacional de Educación en DD.HH. (PNEDDHH) que fue construido participativamente en su primera etapa, con varias de sus organizaciones y un decidido impulso y liderazgo del Serpaj Paraguay, fue absolutamente importante para poder concretar es primera etapa. Se construyó en conjunto con el Ministerio de Educación y Cultura, específicamente con la Dirección General de DD.HH. Entonces allí hay avances, un proceso de reflexión con técnicos, con docentes, con organizaciones... y bueno, se truncó con el golpe del 2012. Entonces, existe ese documento que finalmente fue editado como una primera versión borrador pero fue un paso muy importante, porque para que una política pueda ser implementada necesita de la pata del marco jurídico así como de la pata del financiamiento y de los recursos y, por supuesto, la pata de los principios orientadores. Por otra parte, en términos de la implementación, de las prácticas, es donde se ven las más grandes distancias entre lo que es la EDDHH y lo que se da en nuestro país.

“La famosa transversalidad que, en realidad, en la mayoría de los casos, lo que hace es invisibilizar ese principio y eso es lo que pasa con la EDDHH hoy en términos de política educativa real implementada”
Hay una pequeña investigación sobre EDDHH en Paraguay que se hizo a través de grupo focal, entonces es limitada en ese sentido, es una apreciación cualitativa de poco alcance pero que da muestras de cómo está esta situación en nuestro país. Fue desarrollada a través del Foro por el Derecho a la Educación con la Clade (Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación). Allí se plantean cuestiones interesantes en el análisis acerca de en qué medida se está dando la EDDHH en nuestro país. Por una parte, en términos de currículum lo que puede ser EDDHH se da como un eje transversal. La famosa transversalidad que, en realidad, en la mayoría de los casos, lo que hace es invisibilizar ese eje, ese principio o esa temática y eso es lo que pasa con la educación en DD.HH. hoy en términos de política educativa real implementada. Lo mismo sucede con la formación en DD.HH. para docentes. Se plantea también el tema de DD.HH. como ejes transversales y, hasta donde yo pude investigar en el 2012-2013, sí sobre derechos humanos en sí, pero no existían módulos o contenidos específicos de EDDHH en la formación docente que es toda una dimensión. Y en términos del análisis de cómo viven las comunidades, cómo viven las escuelas y su entorno el tema de EDDHH, analizando los elementos que la pueden componer, por ejemplo, el tema de la violencia, de la no discriminación, de la tolerancia, lo que se puede identificar es que hay algunos temas que son más abordados como el tema del bulling que ahora entró con una fuerza bastante particular pero muy incipiente todavía.
“La participación protagónica, que es un eje de la EDDHH, no es una realidad en las instituciones educativas”
Hay algunas iniciativas interesantes en términos de las acciones del MEC como un área de DD.HH. específica en la Dirección de Asesoría Jurídica en donde hace tres o cuatro años se atendían los casos de violencia dentro de la escuela pero muy incipiente y muy débil. Es decir, todavía no se puede hablar de que sea parte preponderante de la política educativa. Entonces, yo no podría decir que la EDDHH es una forma o una concepción que esté igual inserta en la política pública hoy. Hay avances, hay alguna documentación, algún marco legal que puede servir como inicio para profundizar tanto la formación como el debate acerca de los huecos legales. Por poner un ejemplo, a diferencia de algunos países de la región, el nuestro aún no prohíbe la violencia física contra los niños y niñas en general. Y esa es una recomendación muy fuerte de los diferentes organismos internacionales de DD.HH., en relación a que los países deben incluir una legislación específica que prohíba la violencia física contra niños, niñas y adolescentes. En el marco de la EDDHH y de cómo se da esto en la práctica de aula, es importante señalar un eje, que es el de la participación y lo que se pudo encontrar en esta pequeña investigación de la que hablaba es que en muchísimos casos, la participación “promovida” desde o en la institución educativa, es una participación meramente formal. Nos decían algunos niños y niñas en los grupos focales, que, por ejemplo, hacían procesos de elección de autoridades o de delegados pero que los nombres eran sugeridos por los docentes y que su participación consistía en votar por uno o por otro o a veces por uno solo cuando era una especie de lista única. Esta es solo una muestra para explicar o para mostrar cómo la participación protagónica, que es un eje de la EDDHH no es una realidad en las instituciones educativas que en muchos casos es una participación meramente formal para cumplir ciertos requisitos y no para promover una ciudadanía que participe, que decida, que exija y que tome decisiones sobre cómo quiere que sea su espacio, su ejercicio ciudadano finalmente. ¿Qué falta para instalar esto en la práctica? Hay distintas dimensiones en las que hay vacíos. Una dimensión legal, hay que revisar el marco normativo y hay que darle continuidad a un proceso de construcción del PNEDDHH que quedó como en una versión preliminar. Es un proyecto iniciado que llevó esfuerzos, que generó interés en los diferentes actores del proceso y que podría dar frutos muy interesantes. Otra dimensión en la que se ven debilidades es la curricular. Como país tenemos muchas deudas en término de la propuesta curricular pero hablando específicamente de la EDDHH más aún, porque los temas vinculados a DD.HH. son estos que señalaba anteriormente asumidos como transversales. La transversalidad en sí no es una mala propuesta si se la asume y se encuentran las estrategias para que realmente haga que ese principio permee la propuesta curricular, pero cuando la transversalidad es sinónimo de invisibilización, ahí es donde tenemos el problema y es eso lo que pasa con la EDDHH a mi criterio. Y otra dimensión que es absolutamente vital es la de formación docente. Como en muchos otros procesos, en los de formación en EDDHH, el o la docente es una pieza clave para poder desarrollarla. Y un aspecto muy interesante que emergía en esta investigación es que hoy, el o la docente sabe que los modelos autoritarios ya no están vigentes, pero no tiene las herramientas para plantear un nuevo modelo basado en DD.HH., basado en la no-violencia, en una disciplina que no se entienda como castigo o como autoritarismo.
“Un docente autoritario puede estar capacitado y conocer los principios de los DD.HH. y de la EDDHH pero puede no tener la formación humana como para entender lo que eso significa en la práctica”.
Entonces, es esa ausencia de herramientas y modelos pedagógicos que puedan servir al docente para desarrollar su labor desde esta perspectiva del respeto a los DD.HH. y, por supuesto, de la EDDHH. No digo solamente capacitación sino formación docente, porque un docente autoritario puede estar capacitado y conocer los principios de los DD.HH. y de la EDDHH pero puede no tener la formación humana como para entender lo que eso significa en la práctica. Puede estar diciendo un concepto de DD.HH pero puede estar desarrollando una acción absolutamente contraria. Qué más podemos esperar de un educador que acredite una pedagogía de EDDHH Un docente o una docente que acredite unas capacidades para educar en DD.HH. tiene que ser una persona que necesariamente haya confrontado su vida y su práctica con los principios de los DD.HH, no solamente tiene que tener los conocimientos, no se trata solamente del aspecto cognitivo o de las habilidades y las destrezas. Debió haber pasado por un proceso donde tuvo que haber sido crítico o crítica o reflexivo a su práctica pedagógica. Donde esa práctica pedagógica demuestre, trasluzca, que la tolerancia a la diversidad, que la no discriminación, que el impulso a la participación protagónica son aspectos esenciales en su relación y en su vínculo con el estudiante. La capacitación es importante, el aspecto cognitivo es esencial, pero si eso no pasa al plano de la formación y de la permanente mirada autocrítica hacia su propia labor, no será un buen docente en términos de educar en derechos humanos.     (*) Es, además, ex viceministra de Educación y actual directora de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Católica Ntra. Sra. de la Asunción.  -

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