Octubre, 18 de 2013
Del 22 al 25 de octubre se llevará adelante la Semana Antimilitarista. A través de diversas actividades en alianza con otras organizaciones fraternas, el Servicio Paz y Justicia busca promover espacios para reflexionar de manera colectiva sobre las causas de una cultura violenta y militarizada, instaurada y vigente en nuestra sociedad. El programa de actividades se desarrollará en distintos lugares de la cuidad de Asunción.
Se pretende que desde estas instancias se puedan generar las condiciones para ir construyendo juntos y juntas alternativas tendientes a la consolidación de una Cultura de Paz, basada en un sistema democrático efectivo y el respeto pleno de los derechos humanos para todas y todos los paraguayos.
El contexto
El modelo económico y social da fe de la cultura autoritaria instalada y que sigue siendo liderada por sucesivos gobiernos, grupos económicos y políticos, medios de comunicación, instituciones educativas y religiosas que reproducen, difunden, promueven y fortalecen los símbolos, códigos y prácticas de dicha cultura. Es evidente en este plano la imposición de un tipo de producción y consumo vinculado al agro-negocio en detrimento de las formas productivas y de consumo propias de la cultura campesina.
A su vez, este modelo de producción y consumo se despliega sobre los territorios mediante procesos de “control interno” por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. De esta manera se amplía y profundiza la militarización donde pobladores/as campesinos/as organizados, son perseguidos y avasallados.
La criminalización y judicialización de sus luchas, organizaciones y comunidades se da mediante la apelación a las imágenes de “guerrilleros y terroristas”. Los procesos de militarización significan millones de guaraníes derrochados en operativos, gastos que no se corresponden con los resultados presentados.
Los lemas
Desmilitaricemos nuestras conciencias, las instituciones y las sociedades. Porque, según la definición del Serpaj AL, el militarismo no se agota en la dominación armada, sino que supone un sistema de dominación político, económico, social y cultural que forma parte de la cotidianeidad de nuestras vidas, representado y sustentado en lógicas y valores como el autoritarismo, la violencia, la obediencia ciega, la exclusión del otro/a, la sumisión, el control opresor de la sociedad y la depredación de la naturaleza.
Y No hay caminos para la Paz, la Paz es el camino. Ante el despliegue de este sistema es preciso multiplicar las prácticas de solidaridad, la cooperación, la igualdad, la resistencia, el cuestionamiento al orden de cosas existentes, profundizar las experiencias de democracia para que se visibilice el arcoíris de voces y miradas de la gente que camina junta por un vivir más digno.
CONTACTOS:
Vidal Acevedo 0971 336934
Magali Casartelli 0981 648558