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Octubre, 13 de 2026

El espejo de Deysi: Deysi Paola, Goiburú y la matriz autoritaria

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El espejo de Deysi: Deysi Paola, Goiburú y la matriz autoritaria

Por Clemen Bareiro y Montse Valladares

 

Todas vimos el video. Se llamaba Deysi Paola Giménez Segovia, tenía 22 años, estudiaba derecho y caminaba hacia su trabajo en Lambaré la noche del 8 de octubre cuando un hombre que no debía estar cerca la mató. No es un “caso”: es una vida con proyectos, con una carrera casi terminada, interrumpida por la violencia que ella misma había denunciado.

Hay imágenes que se nos quedan en el cuerpo, y esta es una de ellas. Nos conmueven, nos indignan y nos enfrentan a preguntas difíciles: ¿qué hacemos con ese dolor compartido? ¿Cómo respondemos a una violencia que parece repetirse una y otra vez? Quizás para empezar a encontrar respuestas necesitemos mirar más allá de cada crimen y preguntarnos qué aprendimos hasta ahora como sociedad sobre el poder, la obediencia y la crueldad.

La crueldad no aparece de la nada.

La antropóloga feminista Rita Segato desarrolla, en Contra-pedagogías de la crueldad (2018), la idea de que existen prácticas sociales que nos enseñan a cosificar la vida y a volvernos indiferentes ante el sufrimiento ajeno. Desde esa perspectiva, la crueldad no es solamente un acto individual, también se aprende, se reproduce y se naturaliza en nuestras relaciones sociales.

El sábado, en la marcha, una de las consignas que más nos impactó fue “cadena perpetua”. Entendemos la rabia; la compartimos, pero nos incomoda lo que revela. Frente a una violencia, pedimos otra violencia, más larga y más lejana, que no vemos y que no nos exige hacernos preguntas.

El propio agresor nos mostró los límites de esa respuesta. Según lo que se conoció de su declaración, como ya habia incumplido la orden de alejamiento, decidió que si iba a la cárcel, que fuera por algo que valiera la pena. Un hombre que ya calculó la cárcel como costo no se detiene con una pena más alta. Lo que lo habría detenido es que la orden de alejamiento fuera algo más que un papel.

Hay además una pregunta de fondo, ¿qué sociedad es la que castiga con más dureza cuando su propia matriz es autoritaria y violenta? Nos educaron en la obediencia, en la jerarquía, en la idea de que el orden se sostiene con miedo. Pedir más castigo es, muchas veces, reproducir esa misma gramática.

Cuestionar la respuesta exclusivamente punitiva no significa desconocer la legitimidad de la rabia, ni mucho menos relativizar la gravedad del crimen o la necesidad de justicia. Significa preguntarnos por qué, tantas veces, el Estado aparece con toda su fuerza para castigar cuando antes no fue capaz de proteger. La justicia que reclamamos no puede limitarse a lo que ocurre después de una muerte, también debe medirse por las vidas que fue capaz de cuidar, por las violencias que logró detener y por las mujeres que pudieron seguir viviendo.

Deysi no murió por falta de leyes ni de denuncias. Según la prensa, había denunciado violencia, acoso y amenazas ante el juzgado de Lambaré, el caso llegó al Ministerio Público, un juzgado de Capiatá había dispuesto una medida de restricción y ella contaba con una orden de alejamiento. Un abogado que la conocía afirma que no se activó el protocolo de protección y habla de demoras en el trámite; eso todavía debe ser esclarecido por la investigación.

Lo que sí sabemos es lo esencial: ella hizo todo lo que el Estado le pide a una mujer que haga. Denunció, pidió protección, esperó. La orden de alejamiento dependía, como casi siempre, de que el agresor la respetara por buena voluntad. Una protección que descansa en la obediencia del violento no es protección: es una promesa.

Una misma matriz

Cuatro días después de ese crimen, este 12 de octubre, se da la palada inicial en el cementerio del este para buscar al doctor Agustín Goiburú, secuestrado en 1977 en Paraná por un comando conjunto paraguayo-argentino en el marco del Plan Cóndor, y desaparecido desde entonces. Más de cuatro décadas después, su familia todavía busca su cuerpo.

Puede parecer un salto: de un feminicidio a una desaparición de la dictadura. No lo es. La dictadura stronista no fue solo un régimen de torturas y desapariciones; fue también una pedagogía de la obediencia y del miedo. Enseñó que el cuerpo del otro está disponible, que la autoridad se ejerce con fuerza, que quien manda no rinde cuentas y que quien disiente puede ser eliminado sin consecuencias.

Desde esta perspectiva, entendemos que el autoritarismo no se expresa únicamente en las instituciones políticas, sino también en las relaciones cotidianas de poder, en las formas de ejercer autoridad y en la persistencia de prácticas que naturalizan la subordinación y la violencia.

Esa pedagogía de la crueldad encuentra expresiones distintas en la violencia feminicida y en el terrorismo de Estado. No son violencias idénticas, pero ambas pueden sostenerse en la deshumanización del otro, en la pretensión de disponer de su cuerpo y en estructuras de poder que habilitan la impunidad. Un Estado que durante décadas no buscó a sus desaparecidos es el mismo que hoy llega tarde, o no llega, a proteger a una mujer amenazada.

Y esa pedagogía no es gratuita. Fueron 35 años de dictadura (1954 – 1989) en los que la violencia fue método de gobierno, y décadas más en las que la verdad y la justicia llegaron a medias. Una sociedad que vive así tanto tiempo no sale intacta: aprende a callar, a temer, a mirar para otro lado y a creer que la violencia es parte del paisaje. Por eso Deysi y Goiburú no son casos aislados, son dos puntas de un mismo ovillo, y ese ovillo nos incluye a todas y todos.

Si la violencia es una cultura, la respuesta no puede ser solo penal. Tiene que ser cultural, y creemos que empieza por la memoria, sigue con la educación y se sostiene en la resistencia.

Buscar a Goiburú no es un gesto del pasado: es decir, en voz alta, que un Estado no puede desaparecer a una persona y que la verdad se le debe a las familias. La memoria rompe la impunidad porque nombra lo que el poder quiso borrar, y nos recuerda de donde viene la violencia que hoy nos duele.

Pero la memoria sola no alcanza si no llega a las aulas. Necesitamos una educación para la paz que desarme la obediencia, la jerarquía y el machismo como formas “normales” de relacionarnos: que enseñe a resolver conflictos sin violencia, a entender el consentimiento, a leer críticamente nuestra historia reciente. Una sociedad que no aprende a pensar su pasado de violencia está condenada a naturalizarlo.

Y está la resistencia. Fueron las organizaciones de mujeres y de derechos humanos las que sostuvieron durante décadas la busqueda de los desaparecidos, y son las mismas que hoy salen a la calle por Deysi. Esa terquedad colectiva, ese negarse a olvidar y a acostumbrarse, es lo que empuja al Estado a cumplir.

Y junto con eso, mecanismos de proteccion que funcionen: seguimiento real de las órdenes de alejamiento, protocolos que se activen sin esperar el siguiente hecho, respuesta rápida ante la primera amenaza y rendición de cuentas para las instituciones que fallan.

Otras formas de vernos

Esta semana no hay dos noticias, hay un mismo espejo. Una joven asesinada después de denunciar y un médico desaparecido hace casi medio siglo nos devuelven la imagen de una sociedad que vivió muchos años de violencia y todavía no terminó de procesarla. Mirarnos ahí incomoda, y es el primer paso.

Preguntarnos qué hacemos con esa herencia no es un ejercicio abstracto. ¿Qué aprendimos de la obediencia? ¿Qué hacemos con el miedo? ¿Cómo resolvemos un conflicto sin humillar ni someter al otro? Son preguntas para las familias, las escuelas, los juzgados, los medios y las organizaciones. Nadie las responde sola.

Queremos otras formas: cuidarnos antes de castigar, buscar a nuestros muertos y desaparecidos, enseñar a niñas y niños a disentir sin miedo y a querer sin poseer. Por Deysi por Agustin Goiburú, por todas y todos los que faltan.

 

Referencias bibliográficas y fuentes consultadas

Segato, Rita Laura. Contra-pedagogías de la crueldad. Buenos Aires: Prometeo Libros, 2018.

ABC Color. «Feminicidio en Lambaré: jueza revela el infierno y amenazas que sufrió Deisy Giménez». 9 de octubre de 2026. https://www.abc.com.py/policiales/2026/10/09/feminicidio-en-lambare-jueza-revela-el-infierno-y-amenazas-que-sufrio-deisy-gimenez/.

ABC Color. «Prefirió la cárcel por matar a Deisy que por violar restricción, revela Policía». 10 de octubre de 2026. https://www.abc.com.py/policiales/2026/10/10/feminicidio-prefirio-ir-a-la-carcel-por-matar-a-deisy-gimenez-que-por-violar-restriccion-revela-policia/.

Diario HOY. «“Las instituciones no la protegieron”: abogado de Daysi Giménez denuncia inacción». 9 de octubre de 2026. https://www.hoy.com.py/nacionales/2026/10/09/las-instituciones-no-la-protegieron-abogado-de-daysi-gimenez-denuncia-inaccion.

La Nación. «Deysi Paola: el rostro de una protección que falló». 9 de octubre de 2026. https://www.lanacion.com.py/pais/2026/10/09/deysi-paola-el-rostro-de-una-proteccion-que-fallo/.

La Nación. «Corte ordena auditoría de gestión judicial tras feminicidio de Deisy Paola Giménez». 10 de octubre de 2026. https://www.lanacion.com.py/pais/2026/10/10/corte-ordena-auditoria-de-gestion-judicial-tras-feminicidio-de-deisy-paola-gimenez/.

Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Goiburú y otros vs. Paraguay. Fondo, reparaciones y costas. Sentencia del 22 de septiembre de 2006. Serie C, n.º 153. https://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/seriec_153_esp.pdf.

ABC Color. «Anuncian excavación para buscar restos de Agustín Goiburú, víctima del Operativo Cóndor y la dictadura». 10 de octubre de 2026. https://www.abc.com.py/nacionales/2026/10/10/anuncian-excavacion-para-buscar-restos-de-agustin-goiburu-victima-del-operativo-condor-y-la-dictadura/.

ABC Color. «Cementerio del Este: se inician excavaciones en busca de los restos del Dr. Agustín Goiburú». 12 de octubre de 2026. https://www.abc.com.py/nacionales/2026/10/12/cementerio-del-este-se-inician-excavaciones-en-busca-de-los-restos-del-dr-agustin-goiburu/.

Garay, Jhonny. «Buscan restos de Agustín Goiburú en el Cementerio del Este». RDN, 12 de octubre de 2026. https://www.rdn.com.py/2026/10/12/buscan-restos-de-agustin-goiburu-en-el-cementerio-del-este/.

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