Mayo, 23 de 2014
“Educación y autoritarismo en el Paraguay (1869 – 2013)” es el nombre de un ambicioso proyecto ejecutado por el Servicio Paz y Justicia Paraguay, con apoyo de Diakonía. Del primer tomo de este trabajo, nos habla David Velázquez, periodista e investigador, quien forma parte del equipo. En este apartado, ofrecemos la primera parte de esta entrevista que nos dará adelantos de todos los hallazgos de la educación del Paraguay inmersa en la historia de los tiempos.
La investigación general pretende aportar al análisis de las relaciones históricas entre el autoritarismo (social, cultural, político) y la educación formal en el Paraguay, desde la postguerra de la Triple Alianza (1865 – 1870) hasta nuestros días.
Es por esto que un equipo de cuatro historiadores apasionado, Ignacio Telesca, Ana Barreto, David Velázquez y Sandra Valdez, se ha zambullido y lo sigue haciendo, en las profundidades de documentos del Archivo Nacional. Muchos aún sin clasificarse.
En esta entrevista, David Velázquez nos habla de lo descubierto y las relaciones entre la educación y el militarismo, cuestiones que se han analizado en el primero tomo (1869 a 1930) pronto a ser publicado para el público en general.
Una educación con influencias militares ¿por qué?
El análisi de documentación les llevó a identificar que el militarismo entra en la educación no de la forma en que nosotros lo conocemos, que es el nacionalista de mediados de los 30 en adelante, el cual tenía muchísima influencia totalitaria, sino que a fines del siglo 19.
Se estimaba que la educación que favorecía a la formación de los obreros, como mano de obra industrial, debía ser una con influencias militares. Y este, aclara Velázquez, es un concepto que no se inventó acá sino que se puede leer en autores franceses, suecos o ingleses sobre la necesidad de moldear a la sociedad para la disciplina industrial.
Donde sobresalía con más evidencia esta práctica era en las clases de gimnasia con hábitos militares como los pelotones. Toda la formación de los alumnos se corresponde con formaciones recibidas de militares.
Inclusive el libro de texto que antes se usaba para gimnasia, a finales del siglo 19, fue elaborado por un militar español. Como no había servicio militar obligatorio, en la secundaria se aprendía tiro o esgrima, no en todo el país pero sí, por ejemplo, en el Colegio Nacional de la Capital “y por ese camino entra el militarismo en la educación”, dijo.
Esto como antecedente del militarismo de tinte autoritario, totalitario o fascista que ya es desde la tercera década del siglo veinte en adelante.
El militarismo controla el propio aparato estatal
Sin embargo, antes de eso no deja de existir militarismo. Inclusive el uso de los timbres, las campanas, la formación, los desfiles, los actos de recordación de los héroes tienen mucho de cultura militarista y esto para no pensar que sólo a partir de los años cuarenta o cincuenta aparece el militarismo en la educación.
Aparece de una manera distinta porque el militarismo controla el propio aparato estatal, pero aquí aparece como un elemento necesario para la formación de una sociedad dedicada al trabajo que tiene que tener los hábitos de la puntualidad, de la disciplina, del orden, de la obediencia.
Libros utilizados, análisis de contenido
En el caso de los libros de historia o geografía, los primeros textos están dedicados a la formación política de un ciudadano antitiránico, pero como una expresión de rechazo a lo que fue el tiempo de los López y de Francia.
Otra cosa que vieron es que muchos son libros importados. De literatura, por ejemplo. No había libros propios entonces se traían de afuera y aparecían las fábulas que son de tipo moralizante con mensajes como el deber de los niños: quedarse callados, manifestar respeto, estudiar.
Las divisiones de género bien marcadas y la imágenes de niños aislados de su contexto, ejecutando tareas con las cuales muchos no se identificaban pues no se correspondía con su realidad.
Se usaban libros de geografía que se producían acá pero no solo esos, sino los que se traían de Argentina. De esto se desprende una anécdota notable. Encontraron que en exámenes y composiciones se pedía que niños y niñas hicieran una descripción de lo que es Buenos Aires.
(Fin de la primera parte)